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Perfil biográfico y artístico
4.1 · Datos esenciales
Urbano Lugrís Vadillo nació en Vigo el 8 de mayo de 1942 y falleció en A Coruña el 1 de febrero de 2018. Pintor español, perteneció a una destacada saga cultural gallega: hijo del pintor surrealista Urbano Lugrís González —que firmaba sus textos como Ulises Fingal— y nieto del escritor Manuel Lugrís Freire, uno de los fundadores y presidente de la Real Academia Galega.
4.2 · Infancia y formación
Residió en Vigo hasta los ocho años, y su adolescencia transcurrió entre A Coruña, Madrid y Castilla —tierra de su madre—, paisaje interior que reaparecería con frecuencia en sus cuadros. En A Coruña acudió a la Academia de Galicia, donde tuvo como profesor a Luis Seoane, y prosiguió su formación académica en diferentes ciudades españolas antes de regresar definitivamente a la ciudad herculina. El dibujo lo acompañó desde la infancia, pero en aquel momento no pensaba dedicarse a la pintura: llegó incluso a estudiar alemán con la idea de emigrar. Su formación reglada fue náutica —estudió en el Instituto Elcano de Madrid— y culminó con el título de oficial de máquinas de la marina mercante, profesión que compaginaría con su faceta creativa.
4.3 · Etapa marinera y primeros pasos (1962–1971)
Estuvo embarcado entre 1965 y 1971, navegando por distintos mares del mundo. Fue precisamente en alta mar donde cuajó su verdadera dedicación a la pintura: trabajaba en su camarote, creando paisajes marinos de atmósfera entre lo real y lo onírico, de ambiente a veces lúgubre y fantasmal, influidos por la lectura de Julio Verne, que lo había marcado desde niño. Sus primeras obras, de comienzos de los años 60, fueron informalistas y abstractas, influidas por el estilo de César Manrique, con experimentación de texturas y elementos extrapictóricos. En 1962 celebró su primera exposición individual en A Coruña, con buena acogida de la crítica, y recibió ese mismo año sus primeros galardones. No abandonó la marina hasta 1971, cuando decidió entregarse por completo a la pintura.
Una anécdota ilustra su carácter irónico: en la Asociación de Artistas de A Coruña, una señora exclamó al verlo «¡el pintor de cámara!», a lo que respondió: «de camarote, señora, de camarote».
4.4 · El mar como motivo central
A raíz de su profesión como marino, en las décadas de los 60 y 70 el mar se convirtió en el motivo recurrente que permanecería en toda su trayectoria. Tamizó ese mundo marino con una mirada onírica que convierte sus vistas en una combinación de realidad y ficción. Sus paisajes no tienen referencias geográficas concretas: son fruto de sus años de travesía y de su imaginación, y construyen espacios poblados de restos arqueológicos donde habitan seres y objetos que el autor transforma a su antojo. La huella de la pintura paterna resulta aquí muy importante.
4.5 · Madurez: el estudio de Mera
A principios de los 70 se trasladó a Madrid para centrarse plenamente en su faceta artística, etapa en la que su paleta se abrió más al color y colaboró con el galerista Rottenburg. En los años 80 situó su estudio en una casa-barco en Mera (A Coruña), donde realizó todo el resto de su producción, perfeccionando su personal lenguaje plástico con los motivos marinos siempre como eje. Tanto su persona como su técnica pictórica estuvieron rodeadas de cierto halo de misterio, del que nunca quiso evadirse.
4.6 · Estilo y lenguaje pictórico
Compartía con su padre la fascinación por el mar, pero desarrolló una estética propia, más detallada y personal, situada entre el hiperrealismo y el surrealismo, con formas fantasiosas de minucioso dibujo. Sus paisajes marinos, poblados de conchas, elementos vegetales, arquitecturas simbólicas y objetos dispersos, combinan la meticulosidad del detalle con espacios de reminiscencias metafísicas. Una obra representativa es El peregrino (1985), donde sitúa ante un paisaje marino la figura de un peregrino frente a una arquitectura evocadora de la Catedral de Santiago.